
no hay sorpresas en el retorno
los mismos calores
ritmo acelerado
que desemboca en ritmo cansino
la patrulla de turno junto al gato de botero
la claraboya impotente ante tanta mierda que engullir
no hay sorpresas
pero he de admitir que a veces
entre jarras de medio litro servidas como cañas
y turistas en objetos perdidos
encuentro conversaciones
rebeldías
complicidades
es lo que queda
